En las ediciones pasadas del InformaTEC, hace un poco más de dos meses, se
ha invitado a una discusión sobre la internacionalización
de la educación superior
y se ha publicado algunos artículos que
relacionaron este fenómeno con el factor
contextual de la globalización. Hoy,
después de una pausa, producida por el
involucramiento de un servidor en una
serie de eventos ligados al estudio de la
inclusión de la dimensión internacional
en los currícula, se quiere continuar con
el desarrollo de esta temática y, tal y como
se ha prometido, comentar acerca de
la internacionalización de la educación
superior en el mundo y en Costa Rica.
La forma que asume el proceso de
internacionalización de la educación
superior depende de muchos factores,
entre los cuales no solo se encuentran los
agentes tecnológicos y comerciales propios
del contexto contemporáneo, sino
también figuran la historia, tradiciones,
preocupaciones, intereses, prioridades y
posibilidades de una institución o de un
país. Por esto es de esperar que a nivel
global el proceso no sea homogéneo y
que se de un amplio espectro de enfoques
y estrategias de internacionalización que
varíen entre las regiones, países, instituciones
y departamentos académicos. Sin
embargo, es ampliamente comentado
que la internacionalización se presenta
de manera privilegiada y proactiva
ante todo en las instituciones de los
países desarrollados y en algunas otras
naciones, como China y Rusia (Muñoz,
2005).Mientras que en la gran parte de
Asia y África, el proceso, por lo general,
evidencia un carácter residuo y reactivo.
Al mismo tiempo, los países latinoamericanos
ya no son tan ajenos al fenómeno
de internacionalización de la educación
superior, aunque este proceso resulte
bastante reciente (Fernández, Fernández
y Vaquero, 2007).
Uno de los ejemplos más prominentes
y comentados de este fenómeno es el que
se lleva a cabo a nivel del sistema de la
educación superior del Viejo Continente
(Altbach y Knight, 2006; De Wit, Jaramillo,
Gacel-Ávila y Knight, 2005; GUNI,
2006; Huisman, 2007; IAU, 2003). El
proceso europeo, que ha sido relanzado
desde el momento de la firma de las
declaraciones de Sorbona y Bologna,
pretede alcanzar seis objetivos muy ambiciosos, pero respetuosos con los sistemas
educativos nacionales: “Creación
de un sistema comprensivo de grados y
calificaciones; asentamiento de dos niveles
principales de la formación universitaria;
establecimiento de un mecanismo
de acumulación y transferencia de créditos
otorgados por los estudios realizados
en cualquier país firmante; incremento de
movilidad de los estudiantes, profesores
e investigadores; instauración de los
estándares europeos de educación superior
y colaboración en el área de gestión
de la calidad” (Saginova, s. f.).
En el gigante asiático la internacionalización
también se considera como
uno de los pilones de la educación del
siglo XXI. El diccionario chino de la
enciclopedia educativa establece que las
características concretas de este fenómeno
se reflejan en las siguientes cinco
dimensiones: absorción de la experiencia
de la educación superior extranjera, al
mismo tiempo que se conserva la cultura
y las tradiciones propias de la nación;
formación del recurso humano que tiene
una mentalidad abierta hacia el mundo
entero; la consecución proactiva de la
cooperación internacional en la academia;
fortalecimiento de la enseñanza de
las lenguas extranjeras e implementación
de los programas educativos para la
internacionalización y la promoción del
intercambio internacional que involucre
a los profesores, estudiantes y personal de
apoyo (Huang, 2006, E-11).
Sobre la internacionalización de la
educación superior en la Federación de
Rusia, el país más extenso del planeta que
completa su etapa de transición de una
sociedad socialista hacia una basada en
los principios de la democracia y del mercado, se escribe que las prioridades rusas
abarcan todos los principales tipos de
actividades en este campo: se lleva a cabo
la armonización del sistema de ciclos con
el establecido por el Espacio Europeo de
Educación Superior (EEES), se crean
nuevos planes y programas de estudio, se
fortalece la colaboración entre las instituciones,
se da el intercambio de pasantes,
se recibe a los estudiantes extranjeros, se
establecen los acuerdos de equivalencia
de los diplomas, se organizan los estudios
de lenguas extranjeras, se promueve el
intercambio cultural y se implementa la
educación a distancia, entre otras cosas
(Dzurinskij, 2004).
A pesar de que los principales epicentros
de las actividades propias de internacionalización
a nivel de regiones y sistemas
nacionales de educación superior se
encuentran en los países desarrollados y
en los que se caracterizan por una transición
o desarrollo muy dinámico, también
es de nuestro interés echar una vista panorámica
a lo que sucede al respecto en la
educación superior latinoamericana. Se
asevera que en nuestra región la mayoría
de las universidades no cuenta con un
plan prospectivo de internacionalización
donde se establecen las políticas, objetivos,
estrategias y metas por alcanzar en
este ámbito. Por esto, según la opinión de
algunos académicos: “La internacionalización
constituye, en América Latina,
todavía en muchos casos un tema apenas
ajeno” (Muñoz, 2005, p. 14). Para ratificar
esta apreciación se puede anotar que:
ninguno de los países latinoamericanos
figura actualmente en la lista de los
veintitrés destinos que atraen a mayor
número de estudiantes extranjeros. Además
se añade que, dentro de las naciones
con una escasa movilidad de alumnos
internacionales o de países con poca
proyección internacional, en la que se
ubica nuestro continente, la distribución
tampoco es equitativa y que: “Un número
relativamente pequeño de [sistemas
de educación superior] latinoamericanos
acoge a la mayoría de estudiantes (…).
Así, tres de los nueve países para los cuales
se cuenta con información (Argentina,
Cuba y Chile) reciben el 68% de los
estudiantes internacionales que acuden a
la región, siendo Cuba el que concentra
el mayor porcentaje (41%)” (Fernández,
Fernández y Vaquero, 2007).
Sin embargo, de acuerdo con otra
opinión más reciente, los países latinoamericanos
ya “no son ajenos al
fenómeno de internacionalización de la
educación superior, aunque este proceso
resulte bastante reciente” (Fernández,
Fernández y Vaquero, 2007).
Así, por
ejemplo, en el istmo centroamericano el
proceso de internacionalización también
está en la mira y el mayor avance en
este sentido tiene que ver con la articulación
y el establecimiento de redes
académicas regionales e internacionales.
Como ejemplos de esto se puede mencionar
el funcionamiento del Consejo
Superior Universitario Centroamericano
(CSUCA) y la conformación del Sistema
Centroamericano de Evaluación y
Acreditación de la Educación Superior
(SICEVAES), evolucionado recientemente
en el Consejo Centroamericano
de Acreditación (CCA).
Dentro de la región de nuestro istmo,
Costa Rica es uno de los países cuyos
sistemas de educación superior han
puesto en marcha algunas interesantes
iniciativas en este campo. Los resultados
de esto se reflejan en un estudio reciente
que declara que la educación superior
costarricense tiene “una actividad
internacional importante (…), lo que
se explica por los diversos convenios y
programas” (Fernández, Fernández y
Vaquero, 2007).
En Costa Rica, en la primera década
del siglo XXI, como una de las consecuencias
de la búsqueda de un mejor posicionamiento
del país en un mundo globalizado,
en la educación superior pública
y privada toman una gran importancia
los temas de la internacionalización, la
calidad de las carreras universitarias y de
sus egresados, la movilidad académica
y laboral, los procesos de certificación
y reconocimiento de los estudios (Ruiz,
2001). Al mismo tiempo también se
presentan casos de transnacionalización
de la educación superior, cuando algunas
universidades privadas locales son
adquiridas por unas franquicias multinacionales,
como la Laureate International
Universities.
También es notorio que desde hace
décadas en Costa Rica se establecieron
algunas instituciones con una muy potente
proyección internacional como la Universidad
EARTH (Escuela de Agricultura
de la Región Tropical Húmeda, abierta
en el 1990), Universidad para la Paz
(establecida en el 1980), la universidad
CATIE (Centro Agronómico Tropical de
Investigación y Enseñanza, fundado en el
1973) y el Instituto Centroamericano de
Administración de Empresas (INCAE,
fundado en el 1964), conocido como una
de las mejores escuelas de negocios de
Latinoamérica.
Paralelamente, los movimientos
sociales de distinta naturaleza en múltiples,
amplios y diversos escenarios han
colocado el problema del mejoramiento
de la calidad y competitividad de todos
los sectores del país, incluyendo el educativo,
entre los temas más importantes
y candentes de la agenda del desarrollo
nacional en el contexto de la globalización
y de la sociedad de la información.
Un proyecto nacional multisectorial y
visionario denominado “Estrategia Siglo
XXI”, cuya pretensión es situar el conocimiento
y la innovación como los motores
fundamentales del desarrollo de Costa
Rica hacia el 2050, define que uno de los
principales objetivos de la iniciativa se
relaciona con la educción superior y consiste
en: “Lograr una inserción más justa
y fructífera de todos los sectores sociales
en la era de la información, en la economía
mundial y en la economía basada en
el conocimiento (…), donde educación y
conocimiento mejoren la competitividad
del país” (Estrategia Siglo XXI, 2006,
p. 16). Este objetivo se rectifica en el
Plan Nacional de la Educación Superior
Universitaria Estatal 2006 – 2010,
establecido por el Consejo Nacional de
Rectores (CONARE), donde el tema de
internacionalización se incorpora como
un punto importante que se desprende
del eje de pertinencia e impacto (CONARE,
2005, p. 35).
Por su lado, las instituciones de educación
superior de Costa Rica, desde los
más altos niveles de decisión, promueven
las políticas respecto a la internacionalización.
Por ejemplo, el III Congreso
Institucional del Instituto Tecnológico
de Costa Rica “declara la importancia del
reconocimiento internacional de laformación
académica superior e impulsa el
liderazgo que debe asumir la institución
en el ámbito nacional e internacionalmente
en los campos de la innovación
y gestión del conocimiento” (ITCR,
2003).
Así se puede resumir que, en consecuencia
de una gran variedad de
factores y condiciones institucionales,
locales y regionales, las manifestaciones,
dimensiones y tendencias que marcan
el proceso de internacionalización de
la educación superior varían sustancialmente
de un lugar al otro. Sin embargo, en
todas las latitudes del globo, incluyendo a
Costa Rica, existe una conciencia generalizada
que este es el camino que debe
ser recorrido para que la universidad no
solo recupere la pertinencia necesaria
al contexto de la venidera sociedad del
conocimiento, sino para que también
protagonice un rol de primer plano en la
concepción y construcción de esta nueva
aldea global.
Está claro que los primeros cuatro
escritos sobre la internacionalización,
publicados en el InformaTec no agotan el
tema, por lo que en las próximas ediciones
seguiremos comentando acerca de la
inclusión de la dimensión internacional
en la educación superior, para acercar
cada vez más la discusión del tema a los
aspectos operativos de internacionalización
de los planes de estudio de las
carreras de ingeniería.
Bibliografía citada:
Altbach, P.y Knight, J. (2006). Visión
panorámica de la internacionalización
en la educación superior: motivaciones
y realidades. Perfiles educativos, 28
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Consejo Nacional de Rectores
(CONARE). (2005). Plan Nacional de
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Huisman, J. (2007). Research on the
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aprobado por la Plenaria de la Comisión
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Saginova, O. (s.f.). Problemy y perspektivy
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de 2007 desde http://www.marketologi.
ru/lib/saginova/inter_vuz3.html
Huang, F. (2006). Internationalization
of Higher Education: Discussions about
its Definitions. Developing Evaluation
Criteria to Assess the Internationalization
of Universities: final report. Osaka
University. Extraído el 31 de enero
de 2008 desde http://www.gcn-osaka.
jp/project/finalreport/1/1-2e.pdf
Muñoz, L. (2005). El referente de la
internacionalización y sus inherencias
para la educación superior pública. Educación,
29 (2), 11-33.
1 La transliteración al español de los
títulos originales rusos, contenidos en el
presente artículo, se hace según la tabla
de transliteración Ruso – español de la
UNESCO. |