- Zonas de Ujarrás y Paraíso lideran la producción de chayote a nivel mundial
En la región de Ujarrás, en Cartago, hay 450 hectáreas destinadas al cultivo de chayote para exportación y cerca de cinco mil familias dependen directa o indirectamente de los ingresos obtenidos a través de este cultivo.
En tan sólo un radio de 18 kilómetros comprendido por Ujarrás, Piedra Azul, el Yas, Cervantes y Santiago, largas extensiones de plantaciones se tornan de color verde y sobresalen hojas y tallos curvilíneos con sus respectivos frutos que brindan al mercado internacional 30.718.867 kilos de chayote por año.
Precisamente por la relevancia que tiene este cultivo en el país, es que desde hace 16 años, la escuela de Biología del TEC ha apoyado a los productores para que continúen liderando y a través de sus recomendaciones, mejoren la calidad, color, sabor y apariencia del chayote, además han colaborado investigadores de la UNA y de otras Escuelas del ITCR en los diferentes proyectos ejecutados.
Con el apoyo de los investigadores, la Dra. Ana Abdelnour, MSc. Silvana Alvarenga y el Ing. Jaime Brenes, los productores ha recibido capacitaciones sobre cultivo de tejidos, planificación, emprendedurismo, estrategia empresarial, manejo de plantaciones y cultivos.
Las investigadoras Abdelnour y Alvarenga, explicaron que cuando se siembran los frutos de chayote, se presentan problemas de recombinación genética, es decir, el material genético original se va modificando por los cruzamientos, por lo tanto, en el momento de las cosechas se encuentran mucha heterogeneidad.
“Los chayotes son especies recalcitrantes y vivíparas, lo que significa que sus semillas no pueden almacenarse por largo tiempo y que pueden germinar aún unidas a la planta, lo que implica un problema para su almacenamiento.
Esta misma característica se encuentra en las colecciones de campo que se han establecido para salvaguardar el germoplasma. Hay mucha variabilidad de tamaños, colores, texturas y cuando los llevan al mercado muchas veces se desechan porque no se obtuvo las especificaciones que el mercado solicitó. En algunas ocasiones se han reportado rechazos en las plantas empacadoras de hasta un 50% de la producción”, aseguraron los investigadores.
De allí que entre los aportes más significativos que le han brindado a los agricultores es el desarrollo de métodos de propagación vegetativa in vitro, así como el desarrollo de una metodología para el enraizamiento de estacas y el desarrollo de una solución enraizadora a base de hormonas, desarrollada por las investigadoras, denominada “Anasil” que facilita la propagación vegetativa a través de quelites y por ende, logra fijar las características que los agricultores desean para sus chayotes.
Además han trabajado en tres especies de chayotes -cocoros, quelites y un chayote de mayor tamaño- a los que les han realizado una caracterización genética utilizando técnicas de isoenzimas y moleculares, para que el material genético de mejor calidad sea estándar en cualquier tipo de estos tres chayotes que se cultive.
“Hemos realizado pruebas de crioconservación de ápices y embriones con resultados muy prometedores, pero hace falta mayor investigación en esta área, lo que implica la necesidad de mayor financiamiento. Hemos trabajado con financiamiento del BID, Conicit, Fondos Micit, Bioversity y el dinero de algunos productores por eso si se quiere revolucionar e innovar en este cultivo, se requiere más apoyo” aseveró la ingeniera Abdelnour.
Publicación: viernes 10 de setiembre de 2010